Introducción

Mi amigo Emmanuel
 
En los textos expirituales se ve uno obligado una y otra vez a buscar la compañia de los santos, esto es, de aquellos seres cuyas vidas constituyen un compromiso con Dios. Confieso Abiertamente que soy adicto a esa clase de seres, pues en ellos puedo ver reflejados aspectos espirituales de mi propia persona y del mundo que me rodea, aspectos que en la vida cotidiana se hallan ocultos tras esto, aquello o lo de más allá.
 
Mi gurú, Neem Karoli Baba, me animó a aceptar toda clase de enseñanzas, sin tener encuenta su origen, y a confiar  despues en la intuición de mi corazón para seleccionar aquellos  que pudieran ser útiles y rechazar las que me resultaran irrelevantes o potencialmente perjudiciales.
 
Este apoyo por su parte me permitió ensanchar mis horizontes y recibira cambio un montón de cosas procedentes de una variedad enorme de tradiciones y fuentes diversas. Lo cierto es que he sacado un grandísimo provecho tanto de los escritos de personajes como Lao Tze, Buda, el tercer Patriarca chino, cristo, Kabir, Ramana Maharshi, el Baal Shem Tov, Ramakrishna, etc. como de los darshan de almas tan nobles cual el abuelo Joe del Pueblo, Taos, Ananda Mayee Ma, Kalu Rinpoche de la secta tibetana de los Kargyw U Pandita, seguidor de los Theravada, etc.
 
Estas voces de amistosa sabiduría son los que los budistas seguidores de los Theravada llaman "Kalayan Mita" o Amigos Espirituales; seres que encontramos en el camino que proporcionan guía y apoyo en el propio viaje espiritual. Para mi Emmanuel es una de esas voces. Tengo el privilegio de presentároslo y de compartir  con vosotros sus enseñanzas.
 
La primera vez que oí hablar de emmanuel fue en Nueva York, a traves de la emisora WBAI. Aquien en realidad oí fue a Pat Rodegast. quien transmitía lo que decía Emmanuel. Llevaba bastante tiempo en contacto con este ser al que ella denominaba Emmanuel. Podía ponerse en contacto con él siempre que quisiera meditativo, y oír perfectamente sus  mensaje, aunque las personas situadas a su lado no fueran capaces de hacerlo. Pat transmitía las respuestas que daba emmanuel a las preguntas que iba planteando Lex Hixon, el presentador del programa de radio.
 
Lo que más me chocó al escuchar aque programa fue el encanto y la finura algo anticuada de emmanuel, su humor, su elocuencia, su capacidad de ir al grano, lo "al día" que estaba, y el hecho de que sus respuestas  despertaran una confianza intuitiva en mí. Al concluir el programa  habían surgido  en mi mente un montón de interrogantes , tanto de carácter personal como de índole más general, y pedí a Judith Stanton, la persona que me había hecho conocer a Emmanuel  a través de aquel programa, Me concertara una entrevista con Pat y Emmanuel.