Prólogo de Emmanuel

Los regalos que deseo haceros son mi mas profundo amor, la seguridad de la verdad, la sabiduría del universo y la realidad de Dios.
 
Con estas cuatro cosas nada os causará temor.
Seguiréis a vuestros corazones
con rapidez hacia vuestro destino,
que es vuestro hogar.
 
Ya sé que existe la confusión, la duda
Y lo que en apariencia es un caos.
¿Os dáis cuenta de que tras
esas sombras superficiales 
se oculta la luz eterna?
 
Este plano terrestre
no es el principio ni el fin
de vuestra existencia.
 
Es simplemente un paso, una escuela.
 
Amigos míos,
permitidme que os convenza
de la solidez
con la que estáis plantados en la eternidad,
del esplendor
con el que podéis brillar en vuestro mundo físico. 
de lo posible
que es todo,
de la hermosura
con la que ha sido diseñado el plan.
 
En el plan de Dios Ningún alma esta sola.
No hay alma que se pierda.