Meditación del puente circumpolar Arcoiris

22.10.2012 00:27

El propósito de esta meditación es generar una ola telepática de amor que nos conecte con el centro de la Tierra, con los alternadores arcoiris bipolares que mantienen los campos electromagnéticos de la Tierra en su lugar, y con todos los kines planetarios que estén haciendo la misma meditación. Al establecer esta onda telepática mundial de la Tierra, estaremos creando una matriz de comunicación que lleva a la noosfera - la cubierta mental de la Tierra - cada vez más cerca de su manifestación consciente. Esta matriz provee también de un campo protector de vibraciones mentales realmente positivas, para mantener el campo resonante de la Tierra en un estado de armonía y paz.

El propósito de este ejercicio anual de meditación es manifestar realmente el Puente Arcoiris de la Tierra - los alternadores día-noche del campo magnético de la Tierra - para el cierre del ciclo, el solsticio de invierno (Norte) y de verano (Sur) del 2012.

Este Puente Arcoiris es el puente de paz profetizado antiguamente que conectará permanentemente a la Tierra tridimensional con la cuarta dimensión y con dimensiones superiores, asegurando una paz y una armonía que no será posible romper. Para que todos los seres puedan participar en esta meditación, sin importar si hayan o no escuchado del orden sincrónico, ofrecemos esta versión universal de la Meditación de Paz Mundial del Puente Arcoiris del Día Fuera del Tiempo.

Puedes hacer esto solo o en un grupo; temprano en el día es lo mejor, pero cuando puedas está bien. Si estás en un grupo, siéntense en un círculo si pueden, en el suelo o tierra si es posible, con las piernas cruzadas. Tomen algunas respiraciones profundas, inhalando lo que es negativo, transmutándolo dentro de ustedes, y luego exhalando lo que es positivo y purificador. Cierren luego los ojos. Visualicen que están en el centro de la Tierra. Visualicen luego el gigantesco núcleo cristalino octaédrico. Cuatro caras de este cristal terminan en un punto a lo largo del eje del polo Norte. Las otras cuatro se juntan en un punto alineado con el eje del polo Sur. Rodeando al gigantesco cristal octaédrico, está la membrana interior de la Tierra, como un tambor resonando la superficie de la Tierra exterior. La mitad Norte del cristal tiene dos caras rojas y dos caras blancas; la mitad Sur tiene dos caras azules y dos amarillas.

Vayan ahora al interior del cristal.

En el centro de este cristal gigante hay un punto intensamente resplandeciente de luz blanca. Una columna etérica o eje de luz se extiende hacia el Norte y hacia el Sur desde el punto central resplandeciente y por las puntas del octaedro, yendo hacia los polos Norte y Sur del exterior de la Tierra. Alrededor de este eje etérico magnético vertical de luz, hay dos tubos de flujo entrelazados, a través de los cuales pasa continuamente energía plásmica. Embobinados entre ellos como los dos hilos del ADN, los tubos de flujo son de color rojo y azul. Ellos llevan plasma - iones cargados eléctricamente - hacia el punto resplandeciente del centro de la Tierra.

Encordado en el eje Norte de esta columna de luz, con los dos tubos de flujo embobinados alrededor de él, está el átomo rojo de tiempo. Alrededor del eje Sur de luz está el átomo azul de tiempo. Los átomos de tiempo polares azul y rojo giran en direcciones opuestas entre sí: el átomo rojo de tiempo Norte gira en dirección horaria; el átomo azul del tiempo Sur gira en dirección anti-horaria. Los átomos de tiempo consisten de siete puntos: un punto central, dos puntos a cada extremo del eje vertical, y dos parejas equidistantes de puntos - cuatro puntos en total - a cada lado del eje central. Los seis puntos exteriores de los átomos de tiempo tienen casi la forma de un hexágono, una figura de seis lados.

El plano gravitacional del cristal octaédrico emana horizontalmente desde el centro resplandeciente del cristal, extendiéndose hacia los cuatro puntos que señalan los cantos del cristal, en donde las cuatro caras Norte y las cuatro caras Sur del octaedro se encuentran. El plano gravitacional que conecta estos cuatro puntos es como la base de dos pirámides; una pirámide se extiende desde esta base de cuatro caras hacia el punto Norte del octaedro, y las otras cuatro caras hacia el punto Sur. A lo largo de este plano gravitacional, exactamente opuestos el uno al otro, hay dos átomos de tiempo más: uno blanco y uno amarillo. Estos dos átomos de tiempo gravitacionales están construidos igual que los átomos de tiempo polares rojo y azul, excepto que sus dos puntos axiales están alineados con el plano gravitacional, yaciendo como sobre sus costados, por así decirlo, y perpendiculares a los átomos de tiempo polares. Estos átomos de tiempo blanco y amarillo giran como aspas, haciendo un lento movimiento circular, contra el sentido de las manecillas del reloj, de izquierda a derecha alrededor del punto central de resplandeciente luminosidad.

Una vez que hayan visualizado el núcleo cristalino octaédrico de la Tierra con sus ocho caras, los cuatro átomos de tiempo, la columna etérica de luz y los dos tubos de flujo, entonces visualicen que desde el centro del cristal una gran corriente de luz llena de plasma multicolor brota en ambas direcciones hacia los dos polos de la Tierra. Ahora ustedes han ido desde el centro de la Tierra hasta un punto afuera en el espacio desde donde están viendo toda la Tierra. Al mismo tiempo que todavía pueden ver el cristal octaédrico en el centro de la Tierra, en los polos Norte y Sur la corriente de luz brota para convertirse en un gran puente arcoiris doble - el alternador de día y el alternador de noche del campo magnético de la Tierra se hacen visibles. Dos corrientes de arcoiris conectan los polos Norte y Sur de la Tierra, separados 180 grados exactamente. Mientras la Tierra da vuelta lentamente sobre su eje, este puente arcoiris se mantiene estabilizado y constante, inmóvil.

Una vez que hayas completado la visualización, toma la Tierra entera girando bajo este puente arcoiris y colócala en tu corazón. Imagina las dos corrientes de luz brotando a través de tu columna vertebral, sobre tu cabeza y bajo tus pies. Ahora ellas crean un puente arcoiris similar alrededor de tu cuerpo, manteniendo a tu aura en su lugar.

Ahora tú y la Tierra son uno. El Puente Arcoiris de la Paz Mundial es real.

Hay una ciencia detrás de todo esto. Lo que existe primero en la imaginación, visualizado por suficientes personas en una onda telepática de amor, se convertirá con el tiempo en una realidad.

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